La NIA-ES 315 revisada refuerza la identificación de riesgos de incorrección material
La norma obliga a comprender mejor negocio, sistemas y controles antes de decidir dónde concentrar el trabajo de auditoría.
El ICAC mantiene este 8 de octubre la NIA-ES 315 revisada dentro de la normativa vigente, con un enfoque reforzado sobre la identificación y valoración de riesgos de incorrección material.
El auditor necesita comprender el negocio
La evaluación de riesgos parte del conocimiento de la entidad, su entorno, modelo de negocio, sistemas de información y controles relevantes.
Cambios en ERP, procesos de facturación, financiación o estructura societaria pueden modificar de forma importante el mapa de riesgos.
Los controles internos condicionan el alcance
Un control diseñado y ejecutado de forma consistente puede reducir determinados riesgos; uno informal o sin evidencia resulta mucho más difícil de considerar fiable.
Por eso autorizaciones, conciliaciones y revisiones deberían dejar una trazabilidad que pueda demostrarse posteriormente.
Las áreas complejas reciben más atención
Estimaciones, operaciones no habituales, ingresos o procesos automatizados pueden requerir análisis específico cuando existe mayor incertidumbre.
La empresa puede anticipar muchas solicitudes del auditor si identifica internamente qué saldos dependen de juicios o cálculos complejos.
Qué deben revisar empresas y asesorías
La utilidad práctica de esta novedad está en revisar procesos, documentación y criterios antes de que el cierre o una auditoría conviertan una incidencia pequeña en un problema mayor. Finanzas, administración y asesoría deberían trabajar con la misma información y conservar trazabilidad suficiente de las decisiones relevantes.
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Fuente oficial: ICAC.
Fotografía: RDNE Stock project / Pexels.
