La NIA-ES 230 exige una documentación de auditoría capaz de explicar qué se hizo y por qué
La documentación de auditoría debe permitir entender los procedimientos realizados, la evidencia obtenida y las conclusiones alcanzadas.
La NIA-ES 230, publicada por el ICAC dentro del marco vigente, sitúa la documentación de auditoría como una pieza esencial para demostrar qué procedimientos se realizaron, qué evidencia se obtuvo y cómo se llegó a las conclusiones finales.
Los papeles de trabajo deben ser comprensibles
La documentación debe permitir que un auditor experimentado, sin haber participado previamente en el encargo, comprenda la naturaleza, momento y alcance de las pruebas realizadas.
También debe reflejar los resultados obtenidos, la evidencia relevante y los juicios profesionales significativos.
No basta con guardar archivos
Acumular PDFs, hojas de cálculo y correos sin una relación clara con el procedimiento no equivale a una documentación de calidad.
El expediente debe mostrar qué riesgo se trataba de cubrir, qué prueba se aplicó y qué conclusión se alcanzó.
La empresa también gana con una mejor trazabilidad
Aunque la norma se dirige al auditor, una empresa con expedientes ordenados responde antes a las solicitudes y reduce el riesgo de entregar información inconsistente.
Conciliaciones firmadas, cálculos de estimaciones y soportes de ajustes deberían conservar contexto suficiente para poder revisarse meses después.
Qué deben revisar empresas y asesorías
Esta materia afecta directamente a la calidad del cierre, al control interno y a la documentación que debe estar disponible durante una auditoría. Anticipar la revisión evita que incidencias operativas terminen retrasando cuentas, informes o decisiones societarias.
En ContaNews puedes seguir más contenidos en Contabilidad y Asesorias, con información práctica para empresas y profesionales.
Fuente oficial: ICAC.
Fotografía: Towfiqu barbhuiya / Pexels.
