La NIA-ES 200 vuelve al foco del ICAC: qué exige al auditor y por qué afecta a las empresas
La NIA-ES 200 fija el marco general del trabajo del auditor y condiciona cómo se obtiene evidencia y se forma una opinión sobre las cuentas.
El ICAC mantiene publicada este 8 de octubre la NIA-ES 200 sobre los objetivos globales del auditor independiente, una norma que actúa como marco general para la realización de la auditoría de estados financieros.
Qué persigue una auditoría
El objetivo es obtener una seguridad razonable de que los estados financieros, en su conjunto, están libres de incorrecciones materiales debidas a fraude o error.
Esa seguridad no equivale a una garantía absoluta: la auditoría se apoya en juicio profesional, pruebas selectivas y evidencia suficiente y adecuada.
La independencia y el escepticismo profesional son esenciales
El auditor debe mantener una actitud crítica durante todo el proceso y evaluar la información recibida sin asumir que es correcta por defecto.
Para la empresa, esto significa que explicaciones internas relevantes deben poder sostenerse con documentación y evidencia verificable.
La dirección sigue siendo responsable de las cuentas
La auditoría no sustituye la responsabilidad de administradores y dirección sobre la preparación de la información financiera y el control interno.
Un cierre ordenado, conciliado y documentado reduce incidencias y permite que el auditor centre el trabajo en los riesgos realmente relevantes.
Qué deben revisar empresas y asesorías
La utilidad práctica de esta novedad está en revisar procesos, documentación y criterios antes de que el cierre o una auditoría conviertan una incidencia pequeña en un problema mayor. Finanzas, administración y asesoría deberían trabajar con la misma información y conservar trazabilidad suficiente de las decisiones relevantes.
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Fuente oficial: ICAC.
Fotografía: Pavel Danilyuk / Pexels.
